El cerebro busca vías de escape en las que desprender todas esas emociones. Las sensaciones que experimentamos durante los deportes de riesgo son para nuestro cerebro como para un pez el agua. 

Es por eso que el cerebro busca vías de escape en las que desprender todas esas emociones de las que le privamos buscando… ¿Quieres más respuestas al por qué gustan los deportes de riesgo?

 

Un subidón de adrenalina

No es que lo digamos nosotros. La bioquímica ha demostrado que la necesitamos. Es más, que disfrutamos con ella. No es para menos. La adrenalina es una hormona que, cuando pasa a nuestra sangre, nos hace sentir capaces de todo.

 

Liberar endorfinas

Las hormonas de la felicidad. Es lo que nos queda después de sentir la adrenalina. Cuando las liberamos nos sentimos en un estado de relajación y felicidad total. También liberamos endorfinas cuando comemos chocolate, nos enamoramos o hacemos el amor.

 

Liberar tensiones

Mientras practicamos deportes de riesgo nos estamos liberando de aquellas preocupaciones que nos han tenido consumidos durante el día. Ya sabes, en lugar de irte a un masajista tailandés te tiras en paracaídas y listo.

 

Cómo encontrarnos con la naturaleza

Este tipo de deportes hacen que percibamos lo que nos rodea de otra forma. Hacer puenting, paracaidismo, descender por corrientes… Nos aportan una visión de la naturaleza bien distinta a la que creíamos conocer.

 

Nuevas experiencias y retos

Si caes en la rutina es porque quieres. Hoy en día hay un amplio abanico de deportes extremos que puedes practicar y posiblemente en cuanto lo hagas te acabes aficionando a ellos.